Publicado en julio de 1992, llegó tras el éxito de 'Rust in Peace' (1990) y en plena transición del thrash hacia sonidos más accesibles, poco después del 'Black Album' de Metallica. Fue el disco más exitoso comercialmente de Megadeth: debutó en el puesto 2 del Billboard 200 y obtuvo el doble platino en Estados Unidos.
La crítica de la época recibió el disco con amplia aprobación, aunque con matices. Se valoró su producción pulida y potente, la mayor atención a la melodía y la estructura de las canciones, y la solidez del cuarteto, con Friedman y Mustaine al frente de las guitarras. Los temas más reconocibles, como 'Symphony of Destruction' y 'Sweating Bullets', acercaron a la banda al gran público y la consolidaron como uno de los pilares del 'Big Four'. Algunos medios y parte de la base thrash señalaron que el grupo se había moderado respecto a la complejidad técnica y la agresividad de 'Rust in Peace'.
Con el tiempo, el disco se ha reivindicado como uno de los mejores trabajos de la banda, y muchos lo consideran el punto de equilibrio entre técnica y accesibilidad dentro del metal de los noventa. Suele situarse justo por detrás de 'Rust in Peace' en las listas de favoritos de los fans, y su influencia en el metal de estadio y el heavy metal moderno es notable. La polémica sobre el 'giro comercial' sigue viva, pero hoy se acepta como una evolución natural y no como una traición: el disco funciona por sus riffs, sus solos y su atmósfera sombría.