Publicado en octubre de 1990, fue el primer disco de Iron Maiden tras la salida de Adrian Smith, sustituido por Janick Gers. Tras la ambición conceptual y sintética de Somewhere in Time y Seventh Son of a Seventh Son, la banda buscó un sonido más crudo, directo y cercano al hard rock, en plena transición hacia la nueva década.
En su momento, la recepción fue tibia y dividida. Las ventas fueron buenas y 'Bring Your Daughter… to the Slaughter' llegó al número 1 en el Reino Unido, pero buena parte de la crítica y de los seguidores lo vio como un paso atrás en ambición y calidad compositiva respecto a la racha de los años ochenta. Se señaló un material irregular, con letras a veces toscas o humorísticas, y una producción seca que sonaba algo plana. La marcha de Smith, clave en los singles y en las melodías de la banda, se notaba en la falta de grandes ganchos épicos.
Con el paso del tiempo se le ha tratado con algo más de benevolencia, aunque sigue estando en la zona baja de los rankings de la discografía de la banda. Se aprecia su energía directa y la garra de temas como 'Tailgunner', 'Holy Smoke' o 'Run Silent Run Deep', y se entiende como un disco de transición honesto, grabado sin florituras. Aun así, el consenso es que contiene demasiado relleno y que se queda lejos de los clásicos de la banda. Es un disco para completistas y para quienes disfrutan de un Maiden más sencillo y callejero.