Noveno álbum de estudio de la banda y primero sin Chris Adler, que se marchó en 2018-2019. Lo sustituyó Art Cruz, ex-Winds of Plague, y el disco se publicó en junio de 2020 con el título homónimo como declaración de renovación, tras el más experimental y oscuro 'VII: Sturm und Drang' (2015).
La prensa especializada recibió bien el disco, en general como un regreso a la contundencia, la mala leche y el groove de la etapa clásica de la banda ('Ashes of the Wake', 'Sacrament', 'Wrath'). Se valoró mucho el golpe de efecto de Art Cruz, que dio a la banda un pulso más físico y nervioso, y la producción de Josh Wilbur, nítida y poderosa. También se destacaron la agresividad de Randy Blythe y unas letras que tocan la mortalidad, la adicción, la desconfianza social y el clima político de Estados Unidos. Los pasajes más melódicos y matizados de 'Poison Dream' (con Chuck Billy de Testament) y 'Checkmate' aportaron variedad dentro de una fórmula muy reconocible.
Con el tiempo se considera un trabajo sólido y muy sincero, aunque no se coloca entre lo más alto de su discografía. Los críticos más exigentes le reprochan que apenas arriesgue y que algunos cortes se queden en lo correcto, sin la inventiva riffera de sus mejores discos. Aun así, funciona como reafirmación de identidad tras un cambio importante de formación. Gran parte del público lo ve como un disco muy consistente y más inmediato que su predecesor, con temas como 'Memento Mori', 'Checkmate' y 'Resurrection Man' ya asentados en el repertorio en directo.