Publicado en 1999, es el disco que sigue a «Elegy» (1996) y consolida el giro de Amorphis desde el death-doom de sus inicios hacia un metal progresivo, melancólico y de aire rock setentero. Es un álbum oscuro y contenido, con voces limpias en toda su duración, que sirve de puente hacia el sonido más accesible de la banda en los 2000.
En su momento, «Tuonela» se recibió con cierta división. La crítica valoró su atmósfera sombría y su madurez compositiva, con teclados Hammond y de aire setentero, guitarras ricas en melodía y un cantante limpio que carga con el peso emocional del disco. Parte del público de la etapa death-doom echó de menos la agresividad y los guturales de «The Karelian Isthmus» y «Tales from the Thousand Lakes», y vio en este disco un paso hacia un terreno más suave y menos arriesgado. También se le reprochó cierta uniformidad de ritmos y ánimos.
Con el tiempo, el disco se ha revalorizado como uno de los trabajos más atmosféricos y personales de la banda, y es recordado como un álbum de transición con identidad propia. Para muchos fans de la etapa Pasi Koskinen es un favorito oculto, más sombrío y cohesionado que otras obras posteriores. No figura entre las cumbres del grupo, que suelen ser «Tales from the Thousand Lakes» y «Elegy», pero se considera un disco sólido, bien construido y subestimado.