Noveno álbum de estudio de los de Florida, publicado en 2014 por Relapse Records, con Gibtown Records (el sello propio de la banda) también acreditado. Llegó cinco años después de «Darkest Day» y fue el primero con Kendall Andrews como guitarrista solista, en plena madurez de la etapa posterior a su regreso en 2005.
«Inked in Blood» fue recibido, en general, como un disco sólido y fiel a la esencia de Obituary: death metal pesado, con un groove lento y aplastante, riffs afilados y la voz inconfundible de John Tardy. La crítica especializada lo vio como un regreso a la forma tras «Darkest Day», con un sonido más orgánico y directo. Se valoró sobre todo la coherencia del grupo, que no intenta reinventarse. Los comentarios menos entusiastas apuntaron a la poca ambición y a que no aporta nada nuevo a su discografía.
Con el tiempo se le considera uno de los trabajos más sólidos de la etapa moderna de la banda, por detrás de los clásicos de finales de los 80 y principios de los 90 («Slowly We Rot», «Cause of Death»), pero a la altura de otros discos de su etapa tardía. Temas como «Centuries of Lies» o «Violence» se mantienen en sus directos. Los fans del death metal old school lo recuerdan como un álbum sin sorpresas pero muy disfrutable, un ejemplo de veteranos que mantienen el pulso sin diluir su sonido.