Lulu nació en 2011 como colaboración entre Lou Reed y Metallica, a partir de música que Reed había compuesto para una adaptación teatral de las obras de Frank Wedekind sobre el personaje de Lulú. Salió en octubre de 2011 y fue una de las colaboraciones más polarizantes de la historia del rock, además de la última obra importante de Reed antes de su muerte en 2013.
La recepción fue abrumadoramente negativa, tanto entre el público metalero como entre buena parte de la crítica general. Se señaló sobre todo el choque entre la voz recitada de un Reed envejecido, muy cercana al spoken word, y los riffs de Metallica, que sonaban a improvisaciones sobre bases poco desarrolladas. Los fans lo consideraron casi inescuchable, con duraciones excesivas, letras crudas y una producción que no daba cohesión. Las valoraciones de los usuarios fueron muy bajas y el disco cayó rápidamente en las listas tras un debut aceptable. Aun así, hubo críticos que reconocieron la valentía y el espíritu provocador del proyecto, y lo defendieron como arte confrontacional y ajeno a la complacencia.
Con el tiempo, Lulu se mantiene como una de las rarezas más discutidas de la discografía de Metallica, a menudo citada entre sus peores momentos o como ejemplo de colaboración fallida. Su reputación ha mejorado un poco en círculos de rock experimental, donde se aprecia la intensidad dramática de "Junior Dad" y la oscuridad del conjunto. Para la mayoría sigue siendo un disco más admirable en la teoría que disfrutable en la práctica, y un experimento que ni Reed ni Metallica volvieron a repetir.