Publicado en abril de 1980, British Steel es el sexto álbum de Judas Priest y llegó en pleno auge de la NWOBHM. Tras el directo Unleashed in the East (1979), la banda depuró su sonido hacia un hard rock metálico más directo, con estructuras cortas y estribillos pensados para la radio, y se grabó en Tittenhurst Park, en Ascot.
A su salida, British Steel fue bien recibido por la prensa del rock duro y se convirtió en el gran éxito comercial de Judas Priest hasta ese momento. Alcanzó el top 5 en el Reino Unido y fue su primer disco en entrar con fuerza en las listas de EE. UU., con una certificación de platino con el tiempo. Se elogió su economía compositiva, la producción seca y contundente de Tom Allom y la imagen de cuero y tachuelas que ya definía al grupo. Hubo reparos entre quienes echaban de menos la ambición de Sad Wings of Destiny o Stained Class, y algunos veían en los temas más radiofónicos una concesión comercial.
Con los años el disco ha ganado estatus de piedra angular del heavy metal. Se le considera un modelo de concisión: riffs afilados, ritmos marciales y estribillos coreables que influyeron en el metal de los ochenta, desde el thrash hasta el glam metal. "Breaking the Law" y "Living After Midnight" son himnos del género, y "Metal Gods" y "Grinder" son clásicos de culto. Suele aparecer en las listas de mejores discos de metal y muchos lo consideran el más representativo de la banda. Sus críticos señalan que la segunda mitad es más irregular y que su sencillez deja fuera la complejidad de la etapa anterior.