Cuarto álbum de Lamb of God y primero con un gran sello (Epic), llegó en 2004 tras el éxito de underground de 'As the Palaces Burn' (2003), en plena explosión del metal estadounidense de la llamada 'nueva ola del metal americano'. Se grabó con Machine en la producción y supuso el salto definitivo de la banda al público masivo.
La crítica especializada recibió 'Ashes of the Wake' como una descarga de groove metal moderno de enorme contundencia, con una producción nítida y pesada, una batería milimétrica de Chris Adler y un dúo de guitarras que combinaba riffs rítmicos al estilo de Pantera con pasajes más técnicos y melódicos. Se destacó su consistencia, su agresividad sin concesiones y la vocalidad rasgada de Randy Blythe. Alcanzó un puesto notable en las listas estadounidenses (entró en el top 30 del Billboard 200), recibió una nominación al Grammy por 'Laid to Rest' y consolidó a la banda como cabeza de cartel del metal estadounidense.
Con los años se considera uno de los discos clave del metal norteamericano de los 2000 y, para muchos fans, el punto álgido de su carrera junto a 'Sacrament' y 'Wrath'. Sus detractores señalan cierta homogeneidad en la fórmula, una duración algo extensa para la variedad que ofrece y una producción muy comprimida típica de la época. Aun así, canciones como 'Laid to Rest', 'Now You've Got Something to Die For' o 'Remorse Is for the Dead' siguen siendo pilares de sus directos y el disco se mantiene como referencia del género.