Publicado en 2014 por Neurot Recordings, es el sucesor de «Atma» (2011) y el disco con el que YOB consolidó su lugar en la primera línea del doom contemporáneo. Cuatro piezas largas, con el tema final de casi veinte minutos, mezclan la pesadez del doom con una espiritualidad cercana a lo psicodélico.
La crítica especializada recibió el disco con mucho entusiasmo y lo situó entre los mejores lanzamientos de doom del año. Se elogió el equilibrio entre la aplastante pesadez, la dinámica y una carga emocional poco habitual en el género. Se destacó también la voz de Mike Scheidt, que alterna un lamento limpio y agudo con guturales rasgados. La cohesión del trío y la sensación de viaje espiritual en las composiciones largas, sobre todo en «Marrow», fueron otros puntos celebrados. Muchas listas de lo mejor del año de la prensa metalera lo incluyeron.
Con el tiempo se considera uno de los pilares de la discografía de YOB, junto a «The Great Cessation», «The Unreal Never Lived» y «Atma». Se le suele describir como un disco más cálido y contemplativo que sus predecesores, aunque sin perder densidad. Entre sus reproches habituales están la duración de los temas y su ritmo pausado, que lo hacen exigente para quien no está habituado al doom. Aun así, su reputación entre aficionados al doom, sludge y post-metal sigue siendo muy sólida.