Publicado en abril de 1980 en pleno auge de la Nueva Ola del Heavy Metal Británico, fue el debut de una banda que ya tenía fama en los clubes de Londres. Capturó la energía del grupo con un pie en el punk y otro en el metal progresivo. La edición estadounidense con Capitol Records incluyó «Sanctuary», que no estaba en el LP británico original.
El disco fue bien recibido desde el principio. Llegó al top 5 británico y la prensa especializada destacó la frescura y la urgencia de una banda que no sonaba como el hard rock de la década anterior. Se valoraron las guitarras gemelas, el bajo galopante de Harris y la voz callejera de Paul Di'Anno. Algunos críticos lo vieron como la versión más pesada y técnica del impulso punk que dominaba entonces. La producción de Will Malone fue lo más discutido: el propio Harris la consideró plana y la banda cambió de enfoque en discos posteriores.
Con el tiempo se considera un debut esencial y el nacimiento de un sonido, aunque casi siempre queda por debajo de «The Number of the Beast», «Piece of Mind» o «Powerslave». Se aprecia su crudeza y sus canciones largas y cambiantes como «Phantom of the Opera» y «Remember Tomorrow», que ya anunciaban el estilo posterior. Se critica que la producción sea delgada y que las composiciones sean desiguales. Muchos fans pasan al Maiden con Bruce Dickinson, más épico y pulido, pero el disco sigue siendo un clásico de la NWOBHM y un documento histórico imprescindible.