Publicado en 2013 por Ipecac, llegó tras una etapa de formaciones muy cambiantes (Melvins Lite, Big Business, colaboraciones con miembros de Butthole Surfers). Fue una especie de álbum de reencuentro con el sonido primitivo de la banda y con su batería original, Mike Dillard. Mezcla temas propios y versiones, con un tono más desenfadado y callejero que en sus discos más conceptuales.
La prensa especializada recibió «Tres Cabrones» como un disco de Melvins en modo relajado: menos ambicioso conceptualmente que otros trabajos de la época, pero muy disfrutable. Se destacó su mezcla de sludge pesado, riffs stoner, punk guarro y humor negro, además del aire de reunión que da la presencia de Dillard. Las reseñas lo situaron en un notable medio, como un trabajo sólido y divertido dentro de una discografía enorme, sin pretensión de obra mayor.
Con el tiempo se valora como una entrega irregular pero simpática del catálogo tardío del grupo. Los fans veteranos aprecian su carácter orgánico y su espíritu de sala de ensayo, aunque rara vez aparece en las listas de imprescindibles frente a «Houdini», «Bullhead» o «Lysol». Se le reconoce coherencia y personalidad, pero también que funciona más como complemento para seguidores que como puerta de entrada a la banda.