Publicado en 2000 por Steamhammer, llegó tras la etapa más experimental y oscura de Overkill a finales de los 90 (Killbox 13, Necroshine). Es el disco con el que el grupo recuperó el pulso thrash y empezó a asentar la formación y el sonido de su tramo más prolífico.
Bloodletting fue recibido por la prensa especializada y los seguidores como un paso adelante claro respecto a los discos inmediatamente anteriores. La crítica destacó que la banda volvía a un thrash más directo y enérgico, con la voz agresiva de Blitz, el bajo protagonista de Verni y riffs más afilados, sin renunciar del todo a los toques groove de la época. No se consideró una obra maestra ni un hito del género, pero sí una prueba de que Overkill seguía vivo y competitivo en un momento en que el thrash clásico atravesaba años difíciles. Las reseñas más duras apuntaron cierta irregularidad en la segunda mitad y una producción algo plana.
Con el tiempo, el disco se ve como una pieza de transición importante: el trampolín de la segunda juventud de Overkill, que cristalizaría en los discos posteriores, más inspirados y mejor producidos. Entre los fans goza de un aprecio sólido aunque discreto, con canciones como «Thunderhead» o «Bleed Me» como favoritas, y rara vez figura entre sus mejores trabajos. Se valora como un disco consistente, honesto y cargado de actitud, aunque eclipsado por lo que vino después. Este resumen es una síntesis aproximada de la recepción general, no una recopilación exacta de reseñas concretas.