Publicado en julio de 1987 en plena era del glam metal de Sunset Strip, contrastó con el maquillaje y la laca de sus contemporáneos con una propuesta sucia, callejera y peligrosa. Tardó casi un año en despegar, impulsado por MTV y por el éxito de 'Sweet Child o' Mine', hasta llegar al número 1 en Estados Unidos.
La crítica de la época reconoció pronto que se trataba de algo distinto: un debut crudo, urgente y sin concesiones que devolvía al hard rock su peligrosidad. Se elogió la voz desgarrada de Axl Rose, el trabajo de guitarras de Slash e Izzy y una sección rítmica con swing de barra de bar. Hubo reservas por la lírica, con retratos de excesos, drogas y actitudes machistas o xenófobas ('One in a Million' pertenece a un disco posterior, pero la polémica sobre la imagen de la banda fue constante). Aun así, el disco acabó vendiendo decenas de millones de copias y se convirtió en el debut más vendido de la historia en Estados Unidos.
Hoy se considera un clásico indiscutible del hard rock y figura de manera habitual en las listas de mejores discos de los 80 y de todos los tiempos. Su producción, nítida y a la vez áspera, ha envejecido muy bien, y casi todas sus canciones siguen siendo referencia del género. Las críticas actuales apuntan sobre todo a algunos temas menores en la segunda mitad, a la puntual vulgaridad de ciertas letras y a que su mito a veces eclipsa a otros discos hermanos del periodo. El consenso es abrumadoramente favorable.