Segundo álbum de Edguy, publicado en 1998 cuando la banda alemana aún era muy joven y el power metal europeo vivía su segunda ola, con Helloween, Gamma Ray, Blind Guardian y Stratovarius como referentes. Es el disco en el que Edguy deja atrás el sonido más crudo de 'Kingdom of Madness' y apunta hacia el estilo melódico y grandilocuente que desarrollarían después.
La prensa especializada y el público del power metal recibieron el disco como un paso adelante claro respecto al debut. Se valoró la madurez compositiva de Tobias Sammet, la energía de los temas rápidos y el gusto por los estribillos épicos. También se destacó su ambición, con una obertura y una mezcla de velocidad, melodía y teatralidad. Las críticas apuntaban a una banda con mucho talento, aunque todavía deudora de sus influencias, sobre todo de la escuela Helloween/Gamma Ray.
Hoy se considera un disco importante en la evolución de Edguy, pero no su obra cumbre. Los fans lo ven como un puente entre los inicios y el salto cualitativo de 'Theater of Salvation' (1999), y le reconocen un encanto juvenil y sincero. Sus defectos son la producción limitada, cierta irregularidad en el repertorio y una personalidad aún en construcción. Es un disco apreciado sobre todo por seguidores de la banda y aficionados al power metal clásico de finales de los 90.