Segundo álbum de los bostonianos Grief, publicado por Century Media en 1994, cuando el sludge y el doom de lo más sucio se alejaban del sonido de Nueva Orleans y de la ola grunge. Su estilo bebe de Black Sabbath, Melvins y Winter, pero con un tono más nihilista y hostil. La plantilla completa de la grabación no está bien documentada en los datos disponibles, así que la lista de miembros es parcial.
En su momento, Come to Grief se movió en circuitos de culto: prensa underground y fanzines de metal extremo. Se destacó su lentitud opresiva, la voz desgarrada y un tono de desprecio y miseria sin concesiones. Fuera de ese ámbito pasó casi inadvertido, en parte por lo poco accesible de su propuesta en plena explosión del metal alternativo y el death metal. La crítica generalista apenas lo tocó, y quienes lo reseñaron lo vieron como un disco sincero pero áspero, más una experiencia de resistencia que un placer inmediato.
Con los años ha ganado reputación como una pieza clave del sludge/doom más lento y sombrío de los 90, y se cita como influencia en bandas posteriores de doom extremo y sludge. Hoy se valora por su atmósfera de desolación y su honestidad brutal, aunque se reconoce que es un disco repetitivo, de producción tosca y muy exigente con el oyente. Es una recomendación para aficionados al género, no una puerta de entrada. Esta síntesis es orientativa, porque la documentación crítica sobre este disco concreto es escasa.