Publicado en 1999 por Deadline Music, este disco de homenaje a Iron Maiden llegó en pleno regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a la banda (Brave New World, 2000), cuando los tributos de metal clásico proliferaban en sellos especializados. Reúne once temas muy conocidos del repertorio de la Doncella de Hierro, sobre todo de la etapa clásica de los 80.
No dispongo de información fiable y detallada sobre la recepción específica de este recopilatorio, así que mi valoración es prudente y se apoya en lo que suele ocurrir con este tipo de tributos. Con un repertorio tan obvio ("The Trooper", "Run to the Hills", "Hallowed Be Thy Name", "The Number of the Beast"), el disco parece pensado para el fan completista más que para la crítica, y los discos de este tipo rara vez tuvieron eco en la prensa generalista o especializada. Lo habitual es una acogida discreta: se aplaude la intención y la selección de temas, pero se señala que pocas versiones aportan algo nuevo.
Hoy se valora como una curiosidad de coleccionista, un artefacto de la fiebre de tributos de finales de los 90. Quien busca versiones de Maiden suele acabar prefiriendo los originales, o tributos con más personalidad y más repercusión. El disco funciona como entretenimiento ligero y como puerta a bandas menores, pero no figura entre los homenajes de referencia al grupo. Se ha estimado una nota media-baja, con la salvedad de que el consenso real es difícil de documentar.