Segundo álbum de Bell Witch, publicado en 2015 por Profound Lore tras el aclamado debut «Longing» (2012). El dúo de Seattle, basado en bajo y batería sin guitarra, profundiza aquí en un funeral doom de estructura conceptual, con cuatro piezas largas agrupadas en dos pares temáticos: asfixia y juicio. No estoy completamente seguro de quién tocó la batería en esta grabación, por eso solo listo con certeza a Desmond.
«Four Phantoms» se recibió como una consolidación y un paso adelante respecto a «Longing». La crítica especializada en doom y metal extremo lo señaló como uno de los discos más emotivos del funeral doom reciente. Se elogió el uso del bajo como instrumento melódico y armónico principal, con tonos graves y casi vocales. También gustó el contraste entre pasajes de lentitud abrumadora y momentos de una fragilidad inusual. Las voces limpias, que se alternan con guturales, aportaron un tono elegíaco que ayudó al grupo a destacar dentro de un género muy codificado.
Con los años, el disco se considera un pilar del doom moderno y un paso previo a la obra maestra del grupo, «Mirror Reaper» (2017). Su fama se sostiene por la atmósfera de duelo y por una escritura paciente que premia la escucha atenta. Las objeciones habituales son su dureza como experiencia (casi una hora y cuarto de ritmo glacial), la producción áspera y la repetición de ideas en algunos tramos. Aun así, el consenso es claramente favorable: un disco exigente, pero muy valorado entre quienes buscan doom contemplativo y desolador.