Tercer álbum de estudio de los franceses Gojira, publicado en 2005 (en Europa por Listenable y en Norteamérica por Prosthetic). Es un disco conceptual sobre ecología, la naturaleza y la espiritualidad que los sacó del circuito underground y sentó las bases de su proyección internacional.
Tras su lanzamiento, la prensa especializada y el público del metal extremo lo recibieron con entusiasmo. Se valoró que fundía el death metal técnico con groove, pasajes atmosféricos y una potencia rítmica poco común, todo con una identidad propia que no sonaba a copia de Morbid Angel, Meshuggah o Neurosis. Se destacó mucho la batería de Mario Duplantier, los riffs densos y de afinación grave, y la coherencia temática, con la defensa del medio ambiente como eje. Las críticas más matizadas señalaron cierta irregularidad en el tramo final y que la producción, aunque contundente, era algo seca.
Con el tiempo se considera el disco que consolidó a Gojira y su primer gran clásico, aunque a menudo se sitúa por debajo de The Way of All Flesh (2008) y Magma (2016) en pulido y alcance. Canciones como «Backbone», «Flying Whales» y «Where Dragons Dwell» se mantienen como piezas básicas de su repertorio en directo. Hoy se escucha como el puente entre su etapa más cruda y el metal progresivo más ambicioso y accesible de su discografía posterior.