Publicado en 2003, es el sucesor de 'Wages of Sin' (2001), el disco que consolidó a Angela Gossow como frontwoman y lanzó a Arch Enemy a un público mucho más amplio. Con una producción más pulida y letras de carácter político, el grupo intentó confirmar su ascenso dentro del death metal melódico sueco.
A su salida, 'Anthems of Rebellion' fue recibido en general de forma positiva, aunque sin el impacto de 'Wages of Sin'. La prensa especializada elogió la potencia vocal de Gossow, el trabajo de guitarras de los hermanos Amott y una producción moderna y contundente, con un sonido más grande y directo que el de los discos anteriores. También se señaló que el grupo apostaba por la continuidad y la fórmula: riffs melódicos, estribillos coreables y una agresividad accesible. Para muchos, eso lo convertía en un disco sólido pero algo previsible.
Con el paso del tiempo se le considera un álbum importante en la etapa Gossow y un puente hacia el sonido más pulido y comercial de 'Doomsday Machine' (2005). Sus mejores momentos, como 'We Will Rise' o 'Dead Eyes See No Future', siguen siendo apreciados y han tenido presencia en directo. Aun así, suele colocarse por debajo de 'Wages of Sin' y 'Doomsday Machine' en los rankings de fans. Se le critica cierta uniformidad en el tramo central y una producción algo comprimida. Hoy se valora como un trabajo notable, más que como un clásico del género.