Debut de Metallica, grabado en Rochester (Nueva York) a principios de 1983 con un presupuesto mínimo, poco después de que Kirk Hammett sustituyera a Dave Mustaine, que aun así firma varios temas. El álbum salió en Megaforce (EE. UU.) y Music for Nations/Roadrunner (Europa), y ayudó a fijar el thrash metal como género propio frente al heavy metal clásico y la NWOBHM.
En su momento, Kill 'Em All se recibió con entusiasmo en la prensa y entre los fans del metal underground, sobre todo en Europa, aunque no fue un éxito comercial inmediato. Se valoró su fusión de la velocidad y los riffs del punk y el hardcore con la técnica y la estructura de la NWOBHM (Diamond Head, Motörhead, Tygers of Pan Tang). La producción cruda y la energía juvenil generaron una respuesta inmediata en la escena, y el disco se convirtió en referencia para cientos de bandas posteriores. Parte de la crítica generalista lo vio más como un documento de escena que como una obra mayor.
Hoy se considera un clásico fundacional del thrash metal, aunque casi siempre queda por detrás de Ride the Lightning, Master of Puppets y ...And Justice for All en los rankings de la banda. Se aprecian su frescura, su carácter directo y su influencia histórica, con temas como "Seek & Destroy", "Whiplash" y "The Four Horsemen" ya consagrados. Se le reprocha cierta inmadurez compositiva, una letra bastante básica y una producción limitada. Aun así, mantiene la categoría de disco esencial y de punto de partida del thrash americano.