Publicado en 2012 por Megaforce/Icarus Music, es el decimoctavo álbum de estudio de Overkill y llegó dos años después de Ironbound (2010), el disco que marcó su renacimiento creativo tardío. Mantiene la formación estable de la etapa Linsk/Tailer/Lipnicki y la fórmula de thrash directo con toques de heavy clásico y groove.
La recepción fue mayoritariamente favorable. Se destacó la consistencia de una banda con casi tres décadas de carrera que seguía sonando enérgica. Se elogió la voz agresiva y aguda de Blitz, el bajo protagonista de Verni, el doble juego de guitarras y la capacidad de la banda para combinar thrash veloz con medios tiempos pesados y estribillos coreables. Temas como «Electric Rattlesnake» o «Drop the Hammer Down» se señalaron como lo más memorable. Se percibió como un disco sólido y profesional, aunque en la práctica la mayoría de la prensa lo situó un peldaño por debajo del impacto de Ironbound.
Con el paso del tiempo se valora como una entrega muy digna dentro de la discografía tardía de Overkill. Es un trabajo de oficio, fiable y disfrutable, pero rara vez se cita entre sus mejores discos. Las críticas más recurrentes apuntan a cierta falta de sorpresas, a un tramo central menos inspirado y a una producción potente pero algo seca. Para el fan veterano es un disco que ofrece justo lo que se espera de la banda; para el recién llegado, un buen complemento tras los clásicos de los 80 y 90.